
Cuando me ves afligida.
Hombre de pocas palabras
guardas silencio; no hablas.
Y combates con otra arma.
Me das la mano, me miras.
Y sigues sin decir nada.
Más arrumacos, caricias…
Hacen sentirme amparada.
Entonces ya sí preguntas.
¿Qué te pasa alma cándida?
¿Ya puedes contar tus penas?
¿Marchó el nudo de tu garganta?
Sí cielo mío, respondo.
Y tú me escuchas con calma.
Hombre de pocas palabras
guardas silencio; no hablas.
Y combates con otra arma.
Me das la mano, me miras.
Y sigues sin decir nada.
Más arrumacos, caricias…
Hacen sentirme amparada.
Entonces ya sí preguntas.
¿Qué te pasa alma cándida?
¿Ya puedes contar tus penas?
¿Marchó el nudo de tu garganta?
Sí cielo mío, respondo.
Y tú me escuchas con calma.