viernes, 9 de abril de 2010

PLANETA EDIGON



Nawey y Sagna vivían en un planeta llamado Edigon. Tenían cuarenta años, era la mejor edad para tener hijos en ese planeta. Nawey y Sagna concibieron a su hija de forma natural, a los quince días alumbraron un pequeño feto, con sumo cuidado los doctores lo depositaron en una gran burbuja de cristal hasta que terminó todo su desarrollo. A las cincuenta y ocho semanas de gestación fueron a recogerla con gran entusiasmo y la llevaron a casa.

Todos los días la peinaban, la perfumaban, le ayudaban a vestirse, le acercaban la silla de ruedas, Lana se sentaba y llevaban a su anciana hija a la guardería por la mañana. Le daban un beso y le decían que cuando salieran del trabajo pasarían a recogerla.

Lana a la salida de la guardería les contaba sus progresos.

. ─Papa, mama hoy la profesora nos ha hablado de un planeta llamado Tierra. Nos explicaba que las personas nacen bebes y lo natural es morir ancianos, decía que los ancianos de ese planeta no son tan felices como aquí, que tienen muchos miedos, sobre todo a la soledad. Según la maestra los hijos atienden a sus padres cuando son mayores, pero dice que tienen muy poca paciencia con ellos, que les suele molestar que los viejecitos repitan el mismo comentario una y otra vez. Ha sido un tema muy interesante, me ha hecho mucha gracia cuando nos contaba que los ancianos se enfadaban porque no podían comer de todo, yo no puedo comer de todo y no me enfado…

─Lana ¿Te enfadas si no te damos churros con chocolate?
─No, nunca los he probado, no sé si me gustan…
─¿Te enfadarías si dejamos de darte las sopas con leche, que tanto te gustan?
─Sí
─Pues lo mismo les pasa a ellos, se enfadan porque son alimentos que han degustado y ahora no pueden comer debido a su edad.
─Ahora si que lo comprendo.
─¿Qué más os ha exlicado?
─Algo que me ha causado mucha lástima dice que escolarizan a los niños a los tres años de edad, que los llenan de actividades y que apenas disponen de tiempo para jugar.
─Así es la mayoría de los casos.

La vida en Edigon era diferente, los hijos nacían ancianos ─ tenían un solo hijo─, los cuidaban, los mimaban. Les decoraban la habitación para su llegada acorde con sus necesidades. Los llevaban a la guardería en la ancianidad y más tarde los escolarizaban. Cuando llegaban a la edad adulta, trabajaban, tenían un ancianito y cuidaban de sus padres que habían llegado a la niñez. Ahorraban todo lo que podían durante esta época porque sabían que pronto llegaría la juventud y en este periodo solo se dedicaban al ocio. Pero lo más bonito era la niñez se pasaban el día jugando, era su única “obligación”. Llegado el momento final siendo bebes se quedaban dormidos para siempre en los brazos de los hijos.