
Entretanto se llenaba la bañera. María se cepilló los dientes y se pasó el irrigador bucal. Dejó caer en el agua caliente de la bañera unas gotas de aceite de vainilla y espuma de baño, le gustaba el aroma dulce y cálido que desprendía. Se relajó dentro del agua jugando con la espuma un buen rato, hasta que se quedó medio fría, decidió salir, se puso el albornoz y se fue a la cama.
─Cariño… estás completamente desnuda...sin braguitas…sin sujetador… me gusta tu aroma, hueles de una forma tan especial…
─Sí cielo, completamente...y mañana no trabajo.
─Que maravilla… no tienes que madrugar… ─Le susurraba el marido al oído mientras la acariciaba… sus manos recorrían su cuerpo suavemente…
─Bueno…madrugar sí… Mañana empiezan las rebajas y estoy completamente desnuda. Buenas noches y sueña con angelitos…
─¿Sabes cielo?
─Dime María.
─Solo fue una broma…sigue…
─María…María
─Cariño… estás completamente desnuda...sin braguitas…sin sujetador… me gusta tu aroma, hueles de una forma tan especial…
─Sí cielo, completamente...y mañana no trabajo.
─Que maravilla… no tienes que madrugar… ─Le susurraba el marido al oído mientras la acariciaba… sus manos recorrían su cuerpo suavemente…
─Bueno…madrugar sí… Mañana empiezan las rebajas y estoy completamente desnuda. Buenas noches y sueña con angelitos…
─¿Sabes cielo?
─Dime María.
─Solo fue una broma…sigue…
─María…María