lunes, 19 de abril de 2010

¡SI ME LLEGA A DAR ME DESCALABRA!


Había terminado mi jornada laboral, me dirigía a la estación del norte en Valencia, acababa de acceder a la calle Játiva, cuando observé a un hombre de avanzada edad que venía de frente, era alto, pelo gris y desgreñado, llevaba un abrigo larguísimo y algo raído, y un garrote muy grande, ─¿qué digo grande?─, parecía una porra troglodita, quizá no tenía la forma tan definida como ésta, pero aseguro que el diámetro era bien grande y su largo mediría como mínimo un metro, por supuesto no usaba la garrota para apoyarse, la balanceaba al son de sus pasos. Se me quedo mirando y yo a él, tenía una mirada muy rara. Me encontraba a unos tres metros de distancia, cuando de repente me percaté que alzó el bastón más de lo normal, me asusté y mi intuición hizo que diera unos pasos apresurados hacía mi derecha donde se encontraban dos chicos hablando, me agazape con fuerza a uno de ellos, ni siquiera miré al viejo hasta pasados unos segundos. El chico me preguntó que me pasaba, ─ él se encontraba de espaldas al supuesto agresor y no vio nada─ le señalé al señor del abrigo, le dije que me había asustado la mirada extraña que tenía, también le comenté que me había dado la sensación de que iba a atizarme con la garrota ─seguramente pensaría que estaba loca─. Pero el amigo que se encontraba frente al individuo del garrote también había notado algo extraño en el personaje y se lo comentó. Pedí disculpas y seguí mi camino. Cada ratito me daba la vuelta, todavía estaba acobardada.

Cuando llegue a casa relaté a los míos lo que me había sucedido. Me decían que serían imaginaciones mías, que como iba a vapulearme con el garrote un desconocido en una calle tan concurrida de Valencia. Se desternillaban cuando les hablaba de las dimensiones de la porra troglodita ─pensaron que me había montado una película─. Yo seguía convencida que de no aferrarme al chico me habría golpeado seguro, pero no dije más y concluimos el tema.

Por la tarde sonó el teléfono, ─ era mi madre─ la notaba alterada, al hablarme parecía que llevaba quince chicles en la boca, apenas vocalizaba bien.

─¡¡¡¡Ayyyssss hija no sabes lo que acabo de oír en la radio, que un loco escapado del psiquiátrico esta mañana ha agredido a varías mujeres con una garrota de enorme tamaño, en la calle Játiva y alrededores, y una de ellas esta ingresada!!!!