
Me encontraba yo en una casa de fotografías. Esperaba que me llegase el turno, cuando de pronto entró una mujer de unos sesenta años y otro muchacho detrás.
—¿El último? —Preguntó la mujer.
—Soy yo señora.
—Gracias. —Me contestó.
El fotógrafo estaba recortando las fotos de quien me había dado la vez, el siguiente era yo. Entonces se me ocurrió pensar que si le preguntaba a la señora a quien le tocaba el turno si a ella o a mi, me diría que a ella, casi estaba seguro de su respuesta, así que ni corto ni perezoso le formulé la pregunta para no quedarme con la duda.
—Señora ¿ahora va usted o yo?
—Yo, hijo yo —Me dijo.
Entonces con ganas de cachondeo le dije.
—No, no, me toca a mi, ahora que me acuerdo, usted cuando entró preguntó quien era el último y yo le contesté que yo.
—Niño es que yo vine antes y pedí turno para esta hora —La mujer con tal de pasar delante se inventaba lo que fuese.
—Ah claro como cuando va a la peluquería que pide hora ¿Verdad señora? — Le dije yo tranquilamente y sonriendo.
De pronto la mujer se lleva las manos a la cabeza y dice alterada ¡¡La peluquería a saber que pelos llevo!! Corriendo se dirige a un espejo que hay colgado en la pared, justo se encuentra al lado de un pequeño banquito que hay para hacerse las fotos, se observa el cabello y se lo acicala apresuradamente, y aventajándose a mi se sienta dispuesta a que la fotografíen. Yo no podía aguantar la risa al ver el morro que tenía la señora y decido sentarme a su lado, entonces me mira enojada y me dice.
—¡¡Pero joven que haces sentado a mi lado!! No ves que van a echarme la foto.
—Señora es que yo estaba primero, pero no importa, que nos hagan la foto juntos.
La mujer toda enfada se levanta y empieza a decir que menuda juventud que no tenemos respeto por nada ni por nadie. Mientras yo seguía muerto de risa para mis adentros al ver la reacción de la mujer. Al igual que el fotógrafo que por ser su negocio se mantuvo al margen. Sin embargo otro chico que había presenciado toda la escena no se pudo callar y le contestó que la juventud no teníamos poca vergüenza que era ella la que había pretendido colarse con toda su cara.
—Pues claro, es que yo aún tengo que comprar, hacer la comida y poner lavadoras y vosotros no tenéis nada que hacer. —Contesto la mujer a gritos.
—Señora es que nosotros nos administramos el tiempo, eso sí, sin robárselo a los demás. —Replico el muchacho.
—Bueno…bueno… ya vale que menudas ganas de barullo tenéis, como se nota que no tenéis otra cosa mejor que hacer.
Por educación el chico guardo silencio y yo también. Entretanto el fotógrafo me sacó las fotos. No quise liarla más, pero me dieron ganas de decirle a la mujer. —¿Señora cree que he salido bien o me las repiten?
—¿El último? —Preguntó la mujer.
—Soy yo señora.
—Gracias. —Me contestó.
El fotógrafo estaba recortando las fotos de quien me había dado la vez, el siguiente era yo. Entonces se me ocurrió pensar que si le preguntaba a la señora a quien le tocaba el turno si a ella o a mi, me diría que a ella, casi estaba seguro de su respuesta, así que ni corto ni perezoso le formulé la pregunta para no quedarme con la duda.
—Señora ¿ahora va usted o yo?
—Yo, hijo yo —Me dijo.
Entonces con ganas de cachondeo le dije.
—No, no, me toca a mi, ahora que me acuerdo, usted cuando entró preguntó quien era el último y yo le contesté que yo.
—Niño es que yo vine antes y pedí turno para esta hora —La mujer con tal de pasar delante se inventaba lo que fuese.
—Ah claro como cuando va a la peluquería que pide hora ¿Verdad señora? — Le dije yo tranquilamente y sonriendo.
De pronto la mujer se lleva las manos a la cabeza y dice alterada ¡¡La peluquería a saber que pelos llevo!! Corriendo se dirige a un espejo que hay colgado en la pared, justo se encuentra al lado de un pequeño banquito que hay para hacerse las fotos, se observa el cabello y se lo acicala apresuradamente, y aventajándose a mi se sienta dispuesta a que la fotografíen. Yo no podía aguantar la risa al ver el morro que tenía la señora y decido sentarme a su lado, entonces me mira enojada y me dice.
—¡¡Pero joven que haces sentado a mi lado!! No ves que van a echarme la foto.
—Señora es que yo estaba primero, pero no importa, que nos hagan la foto juntos.
La mujer toda enfada se levanta y empieza a decir que menuda juventud que no tenemos respeto por nada ni por nadie. Mientras yo seguía muerto de risa para mis adentros al ver la reacción de la mujer. Al igual que el fotógrafo que por ser su negocio se mantuvo al margen. Sin embargo otro chico que había presenciado toda la escena no se pudo callar y le contestó que la juventud no teníamos poca vergüenza que era ella la que había pretendido colarse con toda su cara.
—Pues claro, es que yo aún tengo que comprar, hacer la comida y poner lavadoras y vosotros no tenéis nada que hacer. —Contesto la mujer a gritos.
—Señora es que nosotros nos administramos el tiempo, eso sí, sin robárselo a los demás. —Replico el muchacho.
—Bueno…bueno… ya vale que menudas ganas de barullo tenéis, como se nota que no tenéis otra cosa mejor que hacer.
Por educación el chico guardo silencio y yo también. Entretanto el fotógrafo me sacó las fotos. No quise liarla más, pero me dieron ganas de decirle a la mujer. —¿Señora cree que he salido bien o me las repiten?